EFE

  • Se trata de detectar en la piel proteínas "anormales" que se han encontrado en el cerebro de personas fallecidas o en tejidos nerviosos.
  • La investigación no proporciona aún un diagnóstico temprano.
  • Sin embargo, al permitir cultivar las células de la piel cabe la posibilidad de identificar en el futuro los trastornos en etapas tempranas.

Laboratorio

Alzhéimer y párkinson son dos de las grandes enfermedades de nuestro tiempo, contra las que la ciencia busca remedio. En lo que la mágica vacuna llega, los científicos intentan al menos detectar la enfermedad a tiempo. En ese camino, expertos mexicanos han descubierto una forma de detección cutánea en humanos de ambas enfermedades neurodegenerativas.
"Teniendo tejidos de un paciente vivo como la piel, que se puede cultivar, es posible que podamos entender mejor la fisiopatogenia –funcionamiento del organismo– de estas enfermedades", explica Ildefonso Rodríguez Leyva, autor de esta investigación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) junto a María Esther Jiménez.
Hasta el momento, las proteínas "anormales", como la alfa-sinucleína en párkinson y la tau en alzhéimer, se habían detectado en el cerebro de personas fallecidas o en tejidos nerviosos, no cultivables en laboratorio. El hallazgo permitió detectar las enfermedades con un "pedacito de piel" de humanos vivos y estudiar y reproducir sus células a posteriori, explica Rodríguez Leyva.
"Si logramos que la piel sea un espejo del cerebro, podremos observar la progresión y eficacia de los tratamientos", secunda Jiménez. “Este estudio nos da la ventaja de investigar sus mecanismos”, asegura. Para el paciente, el procedimiento es "prácticamente indoloro", pues con anestesia local se toman cuatro milímetros de diámetro de piel para su análisis en laboratorio.
El estudio arrancó probando si los anticuerpos utilizados por el equipo reconocían la proteína en cerebros de pacientes con párkinson y alzhéimer; después se ensayó con terminaciones nerviosas y, finalmente, en las células de la piel de los pacientes, donde radica la novedad de la propuesta de los investigadores mexicanos.
El ensayo se llevó a cabo con 65 sujetos, sanos y enfermos, y de ser confirmado por otros laboratorios, en un periodo "no menor a cinco años", permitirá abaratar también los costos de detección, apuntan los doctores. De momento, la investigación no proporciona todavía un diagnóstico temprano de las enfermedades neurodegenerativas, pero gracias a poder cultivar las células de la piel cabría la posibilidad, en un futuro, de identificar los trastornos en etapas tempranas.
"Podríamos llegar a una mayor parte de la población más fácilmente", dice Jiménez. Actualmente, el mismo equipo trabaja en la detección en piel de la parálisis supranuclear progresiva, otra enfermedad neurodegenerativa con una variante de la proteína del alzhéimer. El equipo aspira a localizar, dentro de la célula, la situación exacta de las proteínas anormales.